Muere Ralph Baer, padre de los videojuegos domésticos

El ingeniero germano-estadounidense, que tenía 92 años, inventó la primera consola conectada al televisor.

Nacido en Alemania en 1922, su familia --judía-- emigró a Estados Unidos antes de la segunda guerra mundial. En el país norteamericano se inició en la electrónica y trabajó como ingeniero de radio.

Tras la guerra, desarrolló una fructífera carrera como ingeniero electrónico que le llevó a crear, en 1966, el primer prototipo de consola en el que dos personas podían competir en diferentes juegos que incluían una versión primitiva de tenis de mesa.

El invento encontró el respaldo del fabricante de televisores Magnavox, que lo lanzó al mercado en 1972 con el nombre de Odyssey. El éxito fue inmediato, lo que favoreció el desarrollo de la primera generación de consolas conectadas a la tele.

A rebufo de la Odyssey, Baer desarrolló algunos periféricos --como la primera pistola que permitía disparar a objetivos que se reproducían en una pantalla-- e inventó varios videojuegos muy populares.

También hizo incursiones en los juegos de mesa con el Simon, muy popular en los 80 y que consistía en repetir una secuencia de colores en un tablero con cuatro grandes botones.

Baer, que tenía más de 150 patentes a su nombre, recibió en el 2004 la medalla nacional de Tecnología de EEUU, y en el 2010 fue incluido en el Salón de la Fama de los Inventores de EEUU. Su labor fue vital para impulsar una industria como la del videojuego, que hoy maneja miles de millones de euros.

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